Sunday
May 28, 2017
Thursday, April 13, 2017

Ni una menos

El atroz asesinato de una joven activista social en Entre Ríos, Micaela García, por parte de un violador condenado corre el riesgo de convertirse en un caso clásico de necios que se precipitan donde los ángeles temen pisar. El presidente Mauricio Macri no tardó en echarle la culpa al juez que otorgó la libertad condicional, en un reflejo de lo que piensa un amplio sector de la opinión pública. Varios funcionarios del gobierno se dedicaron a replicar los dichos del presidente. Sin embargo, más allá de la interpretación que se haga, con responsabilizar al juez no se llega al fondo de la cuestión. Si bien el magistrado no está en absoluto libre de culpas (después de ignorar varios consejos de no soltar a este criminal en particular), es cierto que simplemente siguió una práctica judicial bastante común de otorgarle la libertad condicional a un condenado que ya había cumplido alrededor del ochenta por ciento de su pena. La aplicación de la norma a un caso anormal resultó ser una decisión trágicamente equivocada en este caso, pero habría ocurrido dos años más tarde cuando el hombre hubiera completado la sentencia. Hay que cuestionar el sistema en su totalidad. Si nueve años constituye una sentencia adecuada para dos violaciones; si los crímenes como el asesinato y la violación deberían ser comparables al robo de manzanas a la hora de otorgar la libertad condicional; o si aquéllos que han cometido delitos tan extremos no han llegado a un punto de no retorno son preguntas válidas.

Sin embargo, esas preguntas no deben ser planteadas únicamente por un gobierno de centroderecha o por la brigada de la mano dura. Micaela García era parte del movimiento “Ni Una Menos” y las marchas ya no bastan. Aquellas y aquellos que forman parte de ese movimiento deben incorporarse al debate legal e institucional de estos problemas antes de que las preguntas obtengan las respuestas equivocadas por parte de la gente equivocada. La mano dura sólo lleva a que se pierdan vidas inocentes por otras razones. Pero más allá de resistirse a enfoques que incluyen indulgencia hacia el gatillo fácil, también hay que discutir las condenas por los delitos extremos. En este punto, la experiencia internacional es una guía relevante, y podrá sorprender el hecho de que las condenas carcelarias en la Argentina no son laxas en comparación con los códigos penales de la mayoría de los países civilizados. Es una complejidad central para un problema donde el abordaje simplista siempre es peligroso. Cómo reconciliar la posición firme contra el femicidio con las normas de la mayoría de los países avanzados es otro desafío.

Se está responsabilizando a un juez por la muerte cruel de una joven idealista (aunque tampoco es el único funcionario falible y culpable de su profesión), pero también son el gobierno, el sistema judicial y la sociedad en su conjunto quienes deben hacer preguntas y brindar respuestas.

  • Increase font size Decrease font sizeSize
  • Email article
    email
  • Print
    Print
  • Share
    1. Vote
    2. Not interesting Little interesting Interesting Very interesting Indispensable






  • Increase font size Decrease font size
  • mail
  • Print




    ámbito financiero    ambito.com    Docsalud    AlRugby.com    

Edition No. 5046 - This publication is a property of NEFIR S.A. -RNPI Nº 5293935 - Issn 1852 - 9224 - Te. 4349-1500 - San Juan 141 , (C1063ACY) CABA
Grupo Indalo